Rosácea: qué es y cómo cuidar la piel

La rosácea es una enfermedad crónica que afecta principalmente a la piel y que puede aparecer en forma de episodios de empeoramiento o brotes. 

Suele manifestarse con enrojecimiento facial, rojeces persistentes y pequeños vasos sanguíneos visibles, además de inflamación que puede dar lugar a pápulas y pústulas. Estas lesiones pueden confundirse fácilmente con el acné, pero no son lo mismo.

Por eso, conocer qué es la rosácea y cómo cuidar una piel con esta condición es importante para evitar irritaciones y mantener la piel lo más estable posible. 

¿Qué es la rosácea?

La rosácea se caracteriza principalmente por la aparición de eritema facial y telangiectasias, es decir, pequeños vasos sanguíneos que se hacen visibles en la superficie de la piel. 

También existe un componente inflamatorio que puede manifestarse en forma de pápulas y pústulas, especialmente en algunos tipos de rosácea. 

Aunque puede afectar tanto a hombres como a mujeres, es más frecuente en mujeres, mientras que los cambios fimatosos son más habituales en hombres. 

La rosácea predomina especialmente en personas de piel clara, con alta fotosensibilidada y de edad media. 

¿Por qué aparece la rosácea?

El origen exacto de la rosácea todavía no se conoce, pero se han identificado diferentes factores que pueden predisponer a desarrollar esta enfermedad. Entre ellos encontramos:

  • Alteración de la función barrera de la piel, que puede haceer que sea más sensible y reactiva.
  • Alteraciones de la dermobiota, entre ellas el sobrecrecimiento de Demodex folliculorum y determinados microorganismos como Helicobacter pylori.
  • Predisposición genética.
  • Alteraciones del sistema inmunitario.
  • Respuesta vascular anormal.
  • Alteraciones de la microbiota intestinal, como la disbiosis o el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), que se han relacionado con un empeoramiento de los síntomas en algunas personas.

No todas las personas con rosácea presentan los mismos factores ni reaccionan de la mismo manera, por lo que es importante conocer qué puede desencadenar los brotes en cada caso. 

¿Qué puede desencadenar un brote de rosácea?

 Existen diferentes factores que pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de un brote. Entre los más habituales encontramos:

  • Cambios bruscos de temperatura. 
  • Exposición solar.
  • Viento fuerte. 
  • Alta humedad. 
  • Consumo de alcohol y tabaco. 
  • Estrés. 
  • Actividad física intensa. 
  • Uso continuado de corticoides. 
  • Determinadas etapas hormonales, como el embarazo o la menopausia. 

La alimentación también puede influir en algunas personas. Entre los alimentos que se han relacionado con un empeoramiento de los síntomas se encuentran los alimentos picantes, el chocolate, el queso, la salsa de soja, la vainilla o el hígado. En cuanto a las bebidas, pueden influir el vino tinto, las bebidas calientes y las bebidas alcohólicas. 

Esto no significa que todos estos alimentos desencadenen un brote en todas las personas. Los desencadenantes pueden variar, por lo que conocer la propia tolerancia es importante. 

¿Dónde aparece la rosácea?

Las lesiones de la rosácea se localizan principalmente en el rostro. Las zonas más habituales son: nariz, mejillas, frente y mentón.

La zona periocular suele permanecer respetada, aunque en algunos casos la rosácea también puede afectar a los ojos. 

¿Cómo cuidar la piel con rosácea?

Los cosméticos tienen un papel importante como complemento en el cuidado de la piel con rosácea. El objetivo es utilizar productos que ayuden a calmar la piel, reducir su reactividad y reforzar la función barrera, evitando en la medida de lo posible aquellos factores que puedan irritarla. 

La elección de los productos debe hacerse teniendo en cuenta que la piel con rosácea suele ser más sensible y reactiva. 

Ingredientes cosméticos

Ingredientes diseñados para reducir el enrojecimiento, calmar la inflamación, descongestionar y fortalecer los capilares sanguíneos: 

Entre los más recomendados encontramos: Alantoína, alfa-bisabolol, niacinamida, aloe vera, centella asiática, caléndula, aceite de canola...

Estos ingredientes puede formar parte de productos destinados a calmar y cuidar la piel con tendencia a rojeces. 

Antioxidantes

Algunos antioxidantes también pueden participar en los procesos inflamatorios de la piel, por eso pueden ser interesantes ya que, además de ayudar a combatir el daño provocado por los radicales libres, algunos presentan propiedades antiinflamatorias. 

Entre ellos destacan: Ginkgo, té verde, vitamina E y derivados...

Ingredientes para reforzar la barrera cutánea

La función barrera suele estar alterada en las pieles con rosácea, lo que puede hacer que sean más sensibles y susceptibles a la irritación. Por eso, es especialmente importante incorporar ingredientes que ayuden a restaurar y reforzar esta barrera. 

Entre ellos encontramos: Ceramidas, ácidos grasos esenciales, escualano, colesterol y fosfolípidos. 

Estos ingredientes ayudan a mejorar la cohesión del estrato córneo, reduciendo la pérdida de agua y contribuyendo a mantener la piel más estable. 

Ingredientes para el tratamiento de pápulas y pústulas

En los casos de rosácea leve con pápulas y pústulas, el ácido azelaico es uno de los activos más interesantes. Es un ingrediente especialmente utilizado en pieles con tendencia acneica, hiperpigmentación y rojeces, y puede ser una opción interesante cuando estas necesidades aparecen junto a la rosácea. 

Su buena tolerancia y su acción sobre las lesiones inflamatorias hacen que sea uno de los activos de referencia en este tipo de piel. 

Retinoides y rosácea

El retinaldehído es un retinoide que puede utilizarse en algunas rutinas dirigidas a mejorar determinadas manifestaciones de la rosácea. En caso de utilizarlo, es importante introducirlo de forma progresiva y ajustar la frecuencia de aplicación según la tolerancia de cada piel y la exposición solar. 

Para las personas que no toleran bien los retinoides, las gluconolactona puede ser una alternativa interesante. Este polihidroxiácido proporciona una acción renovadora y exfoliante suave, por lo que puede ser una opción para pieles sensibles o con tendencia a la irritación. 

En resumen...

Cuidar la piel con rosácea no consiste únicamente en tratar las rojeces, es importante conocer los factores que pueden desencadenar los brotes, cuidar la función barrera y elegir ingredientes calmantes, antioxidantes y adecuados para las necesidades de cada piel. 

La rutina debe ser sencilla, constante y adaptada a la tolerancia de cada persona. Y, cuando existe una rosácea diagnosticada o síntomas que generan dudas, el cuidado cosmético debe entenderse como un complemento del seguimiento y tratamiento indicado por el profesional sanitario. 

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