¿Qué activo elegir según lo que quieres mejorar? Guía de activos cosméticos

Niacinamida, ácido azelaico, vitamina C, retinoides, ácido salicílico, ácido tranexámico, péptidos... Cuando empezamos a interesarnos por el cuidado de la piel, la cantidad de activos cosméticos disponibles puede resultar abrumadora. 

Pero la pregunta no debería ser "¿qué activo es mejor?", sino "¿qué quiero en mi piel?"

Porque dependiendo de si nos preocupan las manchas, el acné, las arrugas o las rojeces, algunos ingredientes pueden tener más sentido que otros.

En este artículo repasamos algunos de los activos más interesantes según las principales preocupaciones de la piel  

¿Qué activos elegir para las manchas?

Cuando queremos mejorar las manchas, no existe un único ingrediente que sirva para todo. Lo más interesante suele ser combinar una rutina adecuada con fotoprotección diaria, ya que la exposición solar tiene un papel fundamental en la producción de melanina. 

Los activos más interesantes para manchas son:

  • Ácido tranexámico: ayuda a intervenir en los procesos relacionados con la producción excesiva de pigmento y es especialmente interesante en rutinas dirigidas a mejorar la hiperpigmentación. 
  • Derivados de vitamina C y ácido azelaico: ambos pueden actuar sobre la tirosinasa, una enzima implicada en la formación de melanina, ayudando así a reducir la producción de pigmento. 
  • Niacinamida: ayuda a reducir la hiperpigmentación y, además, contribuye a mantener la función barrera de la piel. 
  • Retinoides: favorecen la renovación de la piel y pueden ayudar a mejorar progresivamente el tono irregular y la textura. 
  • Alfahidroxiácidos: favorecen la renovación superficial de la piel y ayudan a mejorar la penetración de otros activos, optimizando su eficacia. 

La prevención también forma parte del tratamiento...

Si queremos mejorar las manchas, la fotoprotección es imprescindible. La radiación solar está directamente relacionada con la producción de melanina, por lo que conviene evitar la exposición solar directa y utilizar un protector solar de muy alta protección. 

Los complementos alimenticios con antioxidantes pueden considerarse como apoyo dentro de una estrategia global, pero no sustituyen a la fotoprotección ni al cuidado tópico. 

También es importante mantener una buena función barrera. Una barrera cutánea alterada puede favorecer cambios en la piel que contribuyan al desarrollo o mantenimiento de la hiperpigmentación. 

¿Qué activos elegir para el acné?

En las pieles con acné, una rutina cosmética adecuada puede ayudar a mejorar los casos leves y también puede utilizarse como complemento cuando existe un tratamiento farmacológico tópico. 

Los activos más interesantes para acné son:

  • Activos seborreguladores: Ayudan a controlar el exceso de sebo. Entre los más utilizados encontramos el ácido salicílico, la niacinamida, el ácido azelaico y los retinoides. También pueden combinarse con alfahidroxiácidos como el ácido glicólico, málico, láctico o cítrico, que favorecen la renovación de la piel.
  • Activos antibacterianos: Destacan por su acción frente a los microorganismos relacionados con las pieles con tendencia acneica. Entre ellos podemos encontrar extracto de regaliz, extracto de jengibre, bakuchiol o aceite de árbol de té.
  • Activos matificantes: Ayudan a reducir los brillos a lo largo del día, mantienen los poros limpios y previenen la formación de nuevas lesiones. Ingredientes como el carbón activado o la sílica ayudan a absorber el exceso de grasa y pueden contribuir a mantener una apariencia más mate durante el día.

Y un último consejo: no manipules las lesiones

Apretar, rascar o presionar los granitos puede aumentar el riesgo de infecciones y favorecer la aparición de marcas y cicatrices residuales. Además, mantener una higiene adecuada antes de aplicar los tratamientos cosméticos es importante para preparar la piel. 

¿Qué activos elegir para arrugas y flacidez?

Las arrugas y la flacidez son dos de las manifestaciones más habituales del envejecimiento de la piel. Las arrugas suelen ser más visibles en zonas como la frente, el entrecejo, las patas de gallo o los párpados. La flacidez, se relaciona con la pérdida progresiva de elasticidad y tono, acompañada de una disminución del grosor de la piel. 

Para abordar el envejecimiento de forma integral hay que crear un enfoque global y personalizado, teniendo en cuenta tanto el estilo de vida como el cuidado de la piel. Una alimentación equilibrada, la actividad física regular y una buena gestión del estrés forman parte de este enfoque, al igual que una rutina cosmética adaptada a las necesidades de cada piel. El objetivo es mantener la función barrera y proteger estructuras como el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico, además de limitar el daño provocado por los radicales libres. 

Los activos más interesantes para arrugas y flacidez son:

  • Activos renovadores: Los alfahidroxiácidos, polihidroxiácidos y retinoides son herramientas interesantes cuando buscamos mejorar las líneas de expresión, la textura rugosa, las imperfecciones y la falta de luminosidad. 
  • Péptidos: La rutina también puede potenciarse con péptidos, ingredientes antiglicación... que complementan el cuidado de la piel cuando buscamos mejorar su aspecto y mantenerla en mejores condiciones a largo plazo. 
  • Antioxidantes: Ayudan a proteger la piel frente al daño producido por los radicales libres. Entre los más interesantes encontramos la vitamina C, la vitamina E y el ácido ferúlico. La niacinamida también tiene un papel importante y, además de su acción antioxidante, ayuda a mantener una función barrera adecuada.
  • Activos para el tono irregular: El envejecimiento cutáneo también puede acompañarse de cambios en la pigmentación. Por eso, activos como la niacinamida, el ácido tranexámico y el ácido azelaico pueden incorporarse a la rutina cuando, además de arrugas o flacidez, existen manchas o un tono irregular.
  • Activos para reforzar la función barrera: Con la edad, la piel puede volverse más seca y presentar una función barrera menos eficiente. En estos casos, ingredientes como las ceramidas, los ácidos grasos, el colesterol y el ácido hialurónico ayudan a mantener la hidratación y a reforzar la barrera cutánea.

Y, por supuesto, la prevención del daño solar sigue siendo fundamental. Una buena fotoprotección diaria es una de las medidas más importantes para prevenir el fotoenvejecimiento y el daño acumulado por la radiación solar.

¿Qué activos elegir para rojeces y rosácea?

Los cosméticos pueden desempeñar un papel importante como complemento en el cuidado de la piel con rosácea, ayudando a mejorar los síntomas y a mantener una función barrera adecuada. 

La piel con rosácea suele ser más sensible y reactiva, por lo que el objetivo de la rutina no es utilizar mucho activos, sino elegir aquellos que ayudan a calmar la piel, reducir las rojeces y reforzar la barrera cutánea.

Los activos más interesantes para la rosácea son: 

  • Activos calmantes: Los ingredientes calmantes ayudan a disminuir la sensación de irritación y el enrojecimiento. Entre los más interesantes encontramos la alantoína, el alfa-bisabolol, la niacinamida, el aloe vera, la centella asiática, la caléndula y la ramnosa
  • Antioxidantes: Los antioxidantes ayudan a proteger la piel frente al daño causado por los radicales libres y algunos de ellos también presentan propiedades antiinflamatorias. En este grupo encontramos ingredientes como el ginkgo, el té verde y la vitamina E y sus derivados. 
  • Activos para reforzar la función barrera: La función barrera es especialmente importante en las pieles con rosácea, ya que puede encontrarse alterada y hacer que la piel sea más susceptible a la irritación y la sensibilidad. Ingredientes como las ceramidas, los ácidos grasos esenciales, el escualano y el colesterol ayudan a mantener y reforzar esta barrera, mejorando el confort de la piel. 
  • Ácido azelaico: Es un activo especialmente interesante cuando las rojeces se acompañan de tendencia acneica o hiperpigmentación. Su buena tolerancia y su acción sobre el eritema y las lesiones inflamatorias hacen que sea uno de los ingredientes de referencia en el cuidado de la piel con rosácea. 
  • Retinal: Es un retinoide eficaz que puede incorporarse a determinadas rutinas, pero en pieles con rosácea debe introducirse de forma progresiva y adaptando la frecuencia de uso a la tolerancia de cada persona. 
  • Cuando los retinoides no se toleran bien, la gluconolactona, un polihidroxiácido, puede ser una alternativa más suave. Favorece la renovación y exfoliación de la piel sin resultar tan irritante como otros activos renovadores. 

Entonces, ¿qué activo necesita tu piel?

No existe un único activo que sea mejor para todas las pieles. La elección depende de qué queremos mejorar, cómo se encuentra nuestra piel y qué otros productos estamos utilizando.

Además, utilizar más activos no significa necesariamente obtener mejores resultados. En muchos casos, una rutina sencilla, bien planteada y constante puede ser mucho más útil que acumular productos sin un objetivo claro. 

Por eso, antes de incorporar un nuevo activo, merece la pena preguntarse qué necesita realmente nuestra piel y adaptar la rutina a ello.