¿En qué orden aplicar los productos de skincare? Guía para ordenar tu rutina facial

¿Sérum antes o después de la crema? ¿Y el contorno de ojos? ¿Dónde encaja el protector solar? ¿Puedo utilizar varios activos en la misma rutina?

Si alguna vez has tenido dudas sobre en qué orden aplicar los productos de skincare, no eres la única. Con tantos productos y activos diferentes, es fácil acabar complicando algo que, en realidad, puede ser bastante sencillo. 

Como orientación general, una rutina facial puede seguir este orden:

Limpieza → contorno de ojos → sérum → crema → protector solar

Pero el orden de aplicación no depende únicamente de la textura de los productos. También debemos tener en cuenta qué contiene cada producto, qué queremos tratar y las indicaciones específicas de su formulación. 

En esta guía te explicamos cómo ordenar tu rutina facial de mañana y de noche, qué hacer cuando utilizas varios activos y cuáles son los errores más frecuentes al combinar productos de skincare. 

¿Cuál es el orden de una rutina facial?

En una rutina facial sencilla, podemos seguir este orden: 

Limpieza → contorno de ojos → sérum o tratamiento → crema hidratante → protector solar

El protector solar sería el último paso de la rutina de mañana. 

La regla de aplicar los productos de las texturas más ligeras a las más densas puede servir como orientación, pero no es una norma absoluta. Las características de cada fórmula, sus activos y las indicaciones del fabricante tienen prioridad.

Además, el orden puede variar según los productos que utilices, la tolerancia de tu piel y el objetivo de tu rutina. No todas las pieles necesitan los mismos pasos ni todos los productos tienen que utilizarse en una misma rutina. 

¿Por qué importa el orden de aplicación?

Aplicar los productos en un orden lógico facilita que se distribuyan correctamente sobre la piel y ayuda a organizar la rutina de forma sencilla. 

Por ejemplo, tiene sentido aplicar un sérum antes de una crema. Pero hay algo todavía más importante: no solo debemos preguntarnos qué textura tiene un productos, sino qué contiene y para qué lo estamos utilizando. 

El orden de aplicación debe entenderse como una guía, no como una regla rígida. Los activos, la formulación y las indicaciones específicas de cada producto también pueden determinar cómo incorporarlo a la rutina. 

El orden también depende de lo que quieres tratar

No es lo mismo construir una rutina para una piel que simplemente necesita hidratación que una rutina dirigida a tratar manchas, acné o signos de fotoenvejecimiento. 

Cuando utilizamos un tratamiento específico, debemos tener en cuenta sus activos, su formulación, la frecuencia de uso y las indicaciones del producto.

Algunos activos y tratamientos que pueden requerir una planificación especial son:

  • Retinoides
  • Alfa-hidroxiácidos (AHA)
  • Despigmentantes
  • Antiacneicos

No todos estos activos tienen que formar parte de una misma rutina. Utilizar más productos o combinar más activos no significa necesariamente obtener mejores resultados. Una rutina bien planteada debe ser eficaz, tolerable y fácil de mantener en el tiempo. 

¿Y qué pasa con el pH de los productos?

Es posible que hayas escuchado que el pH de los productos puede determinar el orden en el que deben aplicarse. Aunque el pH puede ser relevante para la eficacia y estabilidad de determinados activos, no necesitas conocer el pH de cada producto para organizar correctamente tu rutina. 

En lugar de intentar calcular el orden de aplicación según el pH, es más útil conocer qué activos contiene cada producto, para qué está indicado y cómo recomienda utilizarlo el fabricante. 

¿Y si utilizo varios activos?

Si utilizas varios activos, no siempre es necesario aplicarlos todos a la vez. De hecho, separar determinados tratamientos puede ayudar a simplificar la rutina y mejorar la tolerancia de la piel.

Por ejemplo, una rutina podría organizarse de esta manera:

  • Mañana: vitamina C + hidratación + protector solar. 
  • Noche: retinoide o AHA (alternándolos).

La combinación adecuada dependerá de los activos, las concentraciones, la formulación y la tolerancia de cada persona. Cuando introduces un tratamiento nuevo, hacerlo de forma progresiva puede facilitar la adaptación de la piel. 

Más activos no significa mejores resultados. En muchas ocasiones, una rutina sencilla y bien tolerada es más eficaz a largo plazo que una rutina demasiado compleja.

¿Cuál es el orden de la rutina facial de mañana?

Por la mañana, una rutina facial puede ser muy sencilla. Lo importante es adaptar los productos a las necesidades de tu piel y mantener los pasos que realmente necesitas. 

Como orientación general, podemos seguir este orden:

Limpieza → contorno de ojos → sérum o tratamiento → crema hidratante → protector solar

A continuación, vemos qué función tiene cada paso y cuándo puede ser necesario. 

1. Limpieza

La limpieza ayuda a eliminar restos de productos, sudor, exceso de sebo acumulados sobre la piel. 

Lo importante es elegir un limpiador facial adecuado a tu tipo de piel y sus necesidades, evitando fórmulas que dejen sensación de tirantez o incomodidad. 

2. Contorno de ojos

Si utilizas un producto específico para el contorno de ojos, puedes aplicarlo después de la limpieza y antes del sérum o tratamiento facial. 

Este paso no es imprescindible para todas las rutinas. Los productos para el contorno de ojos están formulados teniendo en cuenta las características de esta zona. 

3. Sérum o tratamiento

El sérum o tratamiento es el paso en el que podemos incorporar productos dirigidos a una necesidad concreta de la piel, como hidratación, manchas, falta de luminosidad, textura, imperfecciones, arrugas, flacidez.

Los sérums suelen aplicarse antes de la crema hidratante.

4. Crema hidratante

La crema hidratante ayuda a mantener la hidratación de la piel y a reforzar su función barrera. 

No todas la pieles necesitan una crema con la misma textura. Una piel seca puede beneficiarse de una fórmula más nutritiva, mientras que una piel grasa o con tendencia acneica puede preferir texturas más ligeras. 

Además, si tu sérum ya aporta suficiente hidratación y la piel se siente confortable, no siempre es necesario añadir una crema adicional. 

5. Protector solar

El protector solar es el último paso de la rutina facial de mañana, antes del maquillaje si lo utilizas. 

Su función principal es reducir la exposición de la piel a la radiación ultravioleta, por lo que es un paso fundamental para ayudar a prevenir el fotoenvejecimiento. 

Como norma general, elige un fotoprotector de amplio espectro, y aplícalo en cantidad suficiente. Si estás utilizando una rutina dirigida a manchas, textura o signos de fotoenvejecimiento, el protector solar adquiere todavía más importancia. 

¿Y cuál es el orden de la rutina de noche?

Por la noche podemos seguir este orden:

Doble limpieza → contorno de ojos → sérum o tratamiento → crema hidratante

La noche puede ser un buen momento para incorporar determinados tratamientos, como los retinoides o algunos exfoliantes. 

El tratamiento dependerá de tus objetivos, y sobre todo, de cómo los tolere tu piel. Si utilizas tratamientos potencialmente irritantes, no es necesario incorporarlos todos a la vez. Alternar determinadas noches puede ser una forma sencilla de mantener una rutina eficaz y tolerable. 

Errores frecuentes al ordenar una rutina facial

Ordenar correctamente los productos es importante, pero también lo es no complicar innecesariamente la rutina. Estos son algunos de los errores más frecuentes que pueden dificultar el cuidado diario de la piel. 

Utilizar demasiados productos

Tener más productos no significa necesariamente tener una mejor rutina, puede hacer que la rutina sea más difícil de mantener. En muchas ocasiones, una rutina sencilla y constante puede ser más adecuada que una rutina de diez pasos. 

Combinar demasiados activos

Combinar varios activos en una misma rutina no siempre es necesario y, en algunas pieles, puede aumentar el riesgo de irritación. 

Especialmente al introducir tratamientos como retinoides, exfoliantes o determinados ácidos, puede ser más útil distribuirlos entre diferentes días, según las necesidades de la piel y las indicaciones de cada producto.

La clave no es utilizar más activos, sino utilizar los adecuados y de forma que la piel pueda tolerarlos.

Cambiar constantemente de rutina

Cambiar de productos continuamente puede dificultar saber qué está funcionando realmente y cómo responde en tu piel. 

Aunque algunos productos pueden producir cambios visibles en poco tiempo, muchos tratamientos necesitan constancia y tiempo de uso para valorar sus resultados. 

Por eso, salvo que exista una razón para hacerlo, es preferible mantener una rutina estable y realizar cambios de forma progresiva. 

Olvidar el protector solar

Puedes tener una rutina perfectamente ordenada y, aún así, olvidar uno de los pasos más importantes de la mañana: el protector solar. 

La exposición a la radiación ultravioleta contribuye al fotoenvejecimiento y a la aparición o empeoramiento de algunas alteraciones de la pigmentación. 

El protector solar debe aplicarse como último paso de la rutina de mañana, antes del maquillaje.

 

Si tienes dudas sobre qué productos utilizar o cómo combinarlos, en Nelea Care podemos ayudarte a crear una rutina adaptada a tu piel y a tus objetivos