Combinaciones de activos: cuáles juntar y cuáles separar

Niacinamida, retinol, vitamina C, ácidos... cada vez tenemos más activos en nuestra rutina y la duda de siempre: ¿esto me lo puedo poner con aquello?

Hemos reunido las combinaciones que más nos preguntáis, con una idea muy clara de cuáles se potencian y cuáles es mejor separar. 

Respuesta rápida:

  • Niacinamida + Retinal: juntos, en la misma rutina. Primero el retinal y después la niacinamida. 
  • Niacinamida + Retinol: juntos, en la misma rutina.
  • Niacinamida + Ácido salicílico: juntos. Primero el salicílico y después la niacinamida. 
  • Vitamina C + Retinol: separados. Vitamina C por la mañana y retinol por la noche. 
  • Retinol + AHA: mejor en noches alternas. 
  • Retinol + Ácido tranexámico: tranexámico de día y retinol de noche. 
  • Ácido hialurónico + Ceramidas: juntos, en la misma rutina. 
  • Vitamina C + Vitamina E + Ácido ferúlico: juntos, por la mañana. 

Niacinamida + Retinal

El retinal ayuda a mejora arrugas y manchas, pero también el acné y las marcas que deja. La niacinamida ayuda a regular el exceso de grasa, refuerza la función barrera de la piel, mejora la textura y el aspecto de los poros y además ayuda a atenuar las marcas post-acné.

Juntos, trabajan acné, marcas post-acné y signos de envejecimiento. En la misma rutina, primero el retinal y después la niacinamida. 

Si es tu primera vez con un retinoide, empieza dos noches por semana y ve subiendo según cómo responda tu piel. 

Niacinamida + Retinol

El retinol puede resultar exigente para la piel y aquí la niacinamida ayuda: cuida la función barrera y reduce la inflamación, con lo que mejora la tolerancia al retinol. 

El resultado es una acción antiedad con menos riesgo de rojeces e irritación. 

Niacinamida + Ácido salicílico

El ácido salicílico es un exfoliante que, al ser soluble en grasa, penetra en el poro y lo limpia en profundidad. Además, ayuda a controlar el exceso de grasa y las bacterias que intervienen en el acné. La niacinamida regula el sebo, mejora la textura y el aspecto de los poros, refuerza la función barrera y calma la inflamación. 

Es una combinación ideal para pieles grasas o con tendencia acneica. Primero el salicílico y después la niacinamida. 

Vitamina C + Retinol

No es que no se lleven bien, es que no hace falta juntarlos. 

Vitamina C por la mañana. Es un antioxidante que nos ayuda frente al estrés oxidativo y la contaminación, y además aporta luminosidad. 

Retinol por la noche. Mientras dormimos, la piel se renueva y es el que más trabaja la acción antiedad.

Retinol + Alfahidroxiácidos (AHA)

Los AHA (como el ácido glicólico, el láctico o el málico) son exfoliantes: eliminan las células muertas de la superficie y dejan la piel más uniforme y con mejor textura. El retinol también acelera la renovación de la piel, por lo que si los usas la misma noche, es fácil que aparezca irritación. 

La solución es sencilla: una noche retinol y otra noche AHA.

Retinol + Ácido tranexámico

Si lo que te preocupa son las manchas, esta es una de las combinaciones que mejor las trabaja. 

El ácido tranexámico actúa varios puntos del proceso que produce la mancha, y ayuda a unificar el tono y a atenuarla. El retinol, por su parte, acelera la renovación de la piel y favorece un tono más uniforme.

Lo ideal es repartirlos: ácido tranexámico por el día y retinol por la noche. Y con manchas, el protector solar de cada mañana no se negocia: sin él, el tratamiento despigmentante pierde mucha eficacia.

Ácido hialurónico + Ceramidas: 

Aquí cada uno hace una cosa distinta. El ácido hialurónico atrae y retiene agua en la piel, y las ceramidas son lípidos que forman parte de la barrera cutánea.

Juntos son la combinación perfecta para pieles deshidratadas o con la función barrera alterada, y se llevan bien con casi todos los activos de la lista. 

Y una más: Vitamina C + Vitamina E + Ácido ferúlico

El ácido ferúlico mejora la estabilidad química de la vitamina C y de la vitamina E y refuerza su capacidad antioxidante. 

El resultado es una fórmula antioxidante más estable y más completa para la mañana. Eso sí, no sustituye al protector solar: lo complementa. 

En resumen

Más productos no siempre es mejor. Aveces lo que cambia el resultado es cuándo y con qué los usas.